
En Francia y en España se están produciendo procesos políticos que parecen desarrollarse al mismo tiempo, como si se tratara de universos paralelos reflejados uno en el otro. En ambos países se impulsan proyectos de unidad entre partidos que se autodefinen como de izquierda bajo el argumento de frenar el avance de la extrema derecha. Sin embargo, en esos procesos tanto La Francia Insumisa como Podemos quedan fuera de los acuerdos principales y son señalados como actores problemáticos por el resto de fuerzas.
Las similitudes entre ambos contextos son llamativas: coincidencia temporal, discursos parecidos sobre la necesidad de unidad y, al mismo tiempo, exclusión de las formaciones que durante la última década han representado las posiciones más rupturistas dentro de la izquierda institucional.
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