
En Francia y en España se están produciendo procesos políticos que parecen desarrollarse al mismo tiempo, como si se tratara de universos paralelos reflejados uno en el otro. En ambos países se impulsan proyectos de unidad entre partidos que se autodefinen como de izquierda bajo el argumento de frenar el avance de la extrema derecha. Sin embargo, en esos procesos tanto La Francia Insumisa como Podemos quedan fuera de los acuerdos principales y son señalados como actores problemáticos por el resto de fuerzas.
Las similitudes entre ambos contextos son llamativas: coincidencia temporal, discursos parecidos sobre la necesidad de unidad y, al mismo tiempo, exclusión de las formaciones que durante la última década han representado las posiciones más rupturistas dentro de la izquierda institucional.
Podemos y La Francia Insumisa, los más atacados
Tanto Podemos como La Francia Insumisa han sido probablemente los partidos más atacados en sus respectivos países. Las críticas no han procedido únicamente de la derecha política o mediática, sino también de otros partidos que se presentan como parte del mismo espacio ideológico.
En Francia, La Francia Insumisa ha sido acusada de fomentar la violencia política tras la muerte de un joven neonazi en una trifulca con un grupo antifascista. A raíz de este suceso, el partido ha sido señalado por numerosos medios como una amenaza para la convivencia democrática. Su líder, Jean-Luc Mélenchon, recibe críticas constantes en grandes cadenas como CNews o BFMTV, donde se le presenta con frecuencia como una figura peligrosa para el sistema democrático.
De cara a las elecciones municipales de París previstas para marzo, la candidata de La Francia Insumisa, Sophia Chikirou, ha sido acusada de estafa en relación con un conflicto económico con su antigua empresa, Le Média, un asunto resuelto por acuerdo mutuo años atrás, tal y como confirma la propia empresa. Aun así, el caso ha ocupado titulares destacados en numerosos medios que aparecen entre los primeros resultados en el buscador de Google. Incluso medios considerados progresistas, como Mediapart, han publicado artículos en los que se habla de “confusionismo” dentro del movimiento.
Al otro lado de los Pirineos, Podemos ha sido objeto de numerosos procesos judiciales de carácter prospectivo que finalmente no han desembocado en condenas, pero que sí han generado durante años un flujo constante de titulares presentando al partido como una organización sospechosa de corrupción.
En la actualidad, Podemos cuenta únicamente con cuatro diputadas en el Congreso, pero la aritmética parlamentaria hace que su voto sea decisivo en numerosas votaciones. Su negativa a respaldar determinadas iniciativas legislativas del bloque progresista, al considerar que suponen retrocesos en derechos sociales, les ha valido acusaciones de sectarismo y de anteponer intereses partidistas al supuesto bien común pero también les ha brindado victorias parlamentarias.
Las primarias del “frente popular” francés
En Francia se han puesto en marcha unas primarias dentro del espacio de la izquierda que pretenden construir un nuevo frente común. Sin embargo, en ese proceso no participa Francia Insumisa, ni tampoco otras figuras relevantes como Raphaël Glucksmann, de Place Publique.
Estas primarias incluyen al Partido Socialista, que recientemente ha rechazado apoyar mociones de censura contra el Gobierno, salvando al primer ministro elegido dos veces por Macron, a L’Après (la excisión de La Francia Insumisa) y al Partido Ecologista. La dirección de este último ha decidido apartar de las listas municipales a dirigentes que habían firmado una tribuna crítica con la dirección del partido, en la que denunciaban pactos con candidatos socialistas implicados en proyectos considerados ecocidas y la adopción de programas alejados de cualquier perspectiva de ruptura con el sistema económico vigente.
Además de los socialistas, una parte significativa del grupo ecologista en la Asamblea Nacional se abstuvo en la votación de un presupuesto que incluía recortes, entre otras áreas, en la sanidad pública y la eliminación de miles de puestos de profesorado.
La muerte del joven perteneciente a un grupo neonazi, ocurrida supuestamente durante una pelea con un grupo antifascista vinculado a militantes cercanos a La Francia Insumisa o la pronunciación del nombre Epstein ha servido como argumento recurrente en los medios para presentar al partido como una amenaza democrática y antisemita. Al mismo tiempo, dirigentes de otras formaciones de la izquierda también han aprovechado el episodio para criticar duramente a Francia Insumisa y marcar distancias con ella.
Raquel Garrido, miembro de L’Après (equivalente a Más País) y ex de La Francia Insumisa, llegó incluso a pedir públicamente que Jean-Luc Mélenchon diera un paso atrás tras estos acontecimientos.
La charla de Rufián y la nueva alianza de “izquierdas”
En España, el debate sobre la unidad de la izquierda también ha cobrado protagonismo. En una conversación pública entre Gabriel Rufián y Emilio Delgado, ambos afirmaron que la izquierda había dejado de centrarse en los problemas cotidianos de la población para poner el acento en cuestiones como la seguridad en los barrios o el uso del burka por parte de mujeres musulmanas.
Entre las propuestas planteadas se encontraba la idea de que en cada provincia se presentara únicamente la lista con más apoyo electoral dentro del espacio progresista. Sin embargo, esta propuesta no ha contado con respaldo suficiente. Ni siquiera Esquerra Republicana de Catalunya, el propio partido de Rufián, se muestra dispuesto a renunciar a sus siglas para integrarse en candidaturas encabezadas por otras formaciones.
En este contexto se presentó una nueva alianza de izquierdas que supone en la práctica una reedición de los partidos que integraron la coalición Sumar, actualmente presente en el Gobierno con cinco ministerios.
La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, no ha logrado sacar adelante su principal propuesta legislativa, la reducción de la jornada laboral, que en España sigue siendo de cuarenta horas semanales. Por su parte, la ministra de Sanidad, Mónica García, se enfrenta a movilizaciones del sector médico, cuyas reivindicaciones calificó como “abstractas” en una entrevista publicada en el diario El País.
La reedición de esta alianza se produce tras la ruptura del grupo parlamentario, cuando los diputados de Podemos pasaron al Grupo Mixto denunciando vetos en las listas electorales y la falta de representación dentro del espacio común, incluyendo la ausencia de una portavocía parlamentaria.
Tras la ruptura, numerosos analistas políticos han defendido una interpretación que presenta el conflicto como un simple enfrentamiento personal entre dirigentes. Desde posiciones mediáticas muy distintas se repite la idea de que ambas formaciones comparten la mayor parte de su programa y que el problema se reduce a egos y rencores que deberían superarse para concurrir juntas a las elecciones.
Sin embargo, Podemos y Sumar han demostrado mantener diferencias profundas tanto en la relación que debe establecerse con el Partido Socialista como en el propio modelo de construcción de coaliciones, como muestran las experiencias de las candidaturas impulsadas por Podemos en 2016 y por Sumar en 2023.
El horizonte de 2027
Las próximas elecciones previstas para 2027 vuelven a situar en el centro del debate el papel que debe desempeñar la izquierda en ambos países. También reabren la discusión sobre el significado de una palabra, izquierda, que se utiliza con enorme frecuencia pero que engloba proyectos políticos a menudo poco desafiantes hacia las élites y en otras ocasiones radicalmente anticapitalistas, por lo que es en cierto modo lógico que acaben enfrentados entre sí, aunque pueda resultar confuso para una gran parte de los ciudadanos.
Más allá de los llamamientos a la unidad, la cuestión de fondo sigue siendo qué tipo de proyecto político puede representarse bajo esa etiqueta y hasta qué punto es posible construir alianzas duraderas o incluso ocasionales entre fuerzas que mantienen visiones tan diferentes sobre la estrategia y los objetivos políticos.
Créditos imágenes: RTVE y RTL.
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