Colonialismo en el siglo XXI: Francia reprime al pueblo kanak de Nueva Caledonia

La declaración del estado de emergencia en Nueva Caledonia es la reacción de la metrópoli a los cinco asesinatos que se han producido durante las protestas del todavía territorio de ultramar francés. ¿Cuál es el contenido de la ley que denuncian los independentistas y qué historia hay detrás de sus reivindicaciones?

El Gobierno francés ha declarado el estado de emergencia en Nueva Caledonia tras el asesinato de cinco personas en el archipiélago según publica France 24. El inicio de la violencia se ha producido como consecuencia de una ley, aprobada desde la metrópoli por macronistas, extrema derecha y republicanos, que permite a los nuevos colonos votar en igualdad de condiciones que el pueblo autóctono, los kanaks. Se trata de un hecho que denuncia el pueblo colonizado y que ha sido la mecha que ha hecho explotar por los aires décadas de estabilidad ya que los nuevos colonos, en su mayoría franceses, tienen intereses ajenos a los del pueblo originario, más próximos a la perpetuación de la situación colonial.

Nueva Caledonia fue colonizada por Francia en 1853 y no fue hasta 1988 bajo el liderazgo de Michel Rocard cuando se puso en marcha un “proceso de descolonización” que culminó con los Acuerdos de Numea de 1998. Este proceso estableció varios principios: 

  • Una comisión especial que permite a los diferentes sectores de la población de Nueva Caledonia debatir y negociar para decidir juntos sobre el futuro del país con vistas a la autodeterminación. 
  • Bloquear el nuevo electorado en Nueva Caledonia. Esto significa que los recién llegados de la metrópoli no tenían derecho a votar en las decisiones locales. En otras palabras, detener la colonización del país.

El pueblo kanak, un pueblo indígena, ya perdió mucho durante la colonización: fueron asimilados culturalmente, perdieron su lengua y muchas de sus tradiciones. Sin embargo, aceptaron que los descendientes de los colonos y, en particular, los colonos víctimas de la historia (presos deportados y otros) fueran considerados parte del pueblo de Nueva Caledonia al igual que los kanaks.

Lo que desencadenó la revuelta kanak hace tres días fue la modificación del organismo electoral en Nueva Caledonia, permitiendo a todos los que vienen del continente votar y decidir sobre el futuro del archipiélago. Esto plantea dos problemas: por un lado, la ONU y el derecho internacional establecen que sólo el pueblo colonizado tiene derecho a decidir sobre el futuro de su país y, por otro, los kanaks tienen la sensación de que no se respeta su identidad. Además, la identidad de los manifestantes ha puesto de manifiesto que los los jóvenes que se rebelan proceden de barrios humildes, ya que los autóctonos no llegan a encontrar trabajo mientras que la gente que viene de Francia disfruta de una serie de ventajas como percibir un salario mucho más alto y habitar en las mejores zonas, por lo que Nueva Caledonia se ha convertido en una “colonia paradisíaca” para los colonos, según explica el diario Mediapart. Esto ha dividido actualmente a los habitantes en dos facciones, los independentistas y los “leales” a la metrópoli. 

Las protestas han dejado hasta el momento cinco personas muertas. Tres jóvenes kanaks, dos de los cuales fueron asesinados por civiles, y dos policías, uno de los cuales fue asesinado por otro policía.

Créditos imagen: xiSerge

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