
La convocatoria policial a varios miembros del partido La France insoumise por enaltecimiento del terrorismo, la prohibición de conferencias y manifestaciones sobre la guerra de Gaza y el uso indiscriminado de una herramienta que permite aprobar leyes sin el acuerdo del parlamento provocan que el “país de las libertades” esté cayendo en un abismo antidemocrático.
La última noticia ha sido la gota que colma el vaso para la oposición progresista en Francia. La líder del grupo parlamentario La France insoumise, Mathilde Panot, ha sido llamada a declarar por la Policía para ser investigada por apología del terrorismo. Esta convocatoria se produce como consecuencia de la declaración que hizo en nombre del grupo parlamentario el 7 de octubre, día en que Hamás realizó un ataque contra Israel.
El mensaje original que publicaron en la red social X se puede encontrar aquí y se transcribe a continuación: «La ofensiva armada de fuerzas palestinas dirigidas por Hamás se produce en un contexto de intensificación de la política de ocupación israelí en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este. Deploramos los muertos israelíes y palestinos. Nuestros pensamientos están con todas las víctimas. La actual escalada corre el riesgo de generar un círculo de violencias infernales. Todas las partes deben volver a la mesa de negociaciones”.
Tras esta convocatoria, Mathilde Panot recuerda que “es la primera vez en la historia de la Quinta República que un presidente de un grupo opositor en la Asamblea Nacional es convocado por un motivo tan grave«. Sin embargo, no es la primera vez que alguien del partido recibe esta interpelación policial. Rima Hassan, candidata a las elecciones europeas en la lista de La France Insoumise, fue también llamada a declarar por apología del terrorismo. ¿El motivo? Hassan recordó tras el 7 de octubre que dos resoluciones de la ONU consagran la legitimidad de los grupos armados, pero que las masacres de civiles son crímenes de guerra, incluso crímenes contra la humanidad, que caen bajo el derecho internacional y dijo, textualmente, que “es moralmente inaceptable alegrarse de la muerte de civiles, tanto del lado palestino, como del lado israelí”, publica el medio Mediapart.
Estas convocatorias se suman a las recientes prohibiciones de la Prefectura de Policía para impedir la celebración de dos conferencias sobre el genocidio de Gaza, organizadas por la asociación estudiantil Libre Palestine de la Universidad de Lille, al norte de Francia y en las que debía participar el líder de La France Insoumise, Jean-Luc Mélenchon. La Prefectura del Norte argumentó que «ya no se dan las condiciones para garantizar la serenidad de los debates«, en el contexto de la escalada militar por el contraataque de Irán contra Israel.
Tras las declaraciones del presidente de la República, Emmanuel Macron, en las que afirmó preguntado sobre el tema que “siempre a favor de que la gente pueda expresarse libremente, incluso si lucho contra sus ideas”, Mélenchon replica que «o el prefecto es un mentiroso, es decir, tomó una decisión como si tuviera una orden sobre el tema. O alguien más miente”. El ex candidato a las presidenciales por LFI concluyó que, si se confía en la palabra del Gobierno, entonces significa que «el prefecto abusó de su poder y por lo tanto debe ser sancionado por ello».
Estas restricciones de libertad son solo la punta el iceberg, ya que Amnistía Internacional ya denunció la prohibición de las manifestaciones en favor del alto al fuego en Gaza al ser consideradas como movilizaciones “pro Hamas”, mientras que en el resto de Europa occidental se producían marchas multitudinarias en favor de la paz, lo que supuso un contraste con el resto de países vecinos.
La sensación de que Francia va hacia la deriva de un régimen autoritario ha ido en aumento desde que el Gobierno dirigido por Emmanuel Macron haya utilizado hasta trece veces el artículo 49.3, que permite aprobar leyes sin la necesidad de tener mayoría en el parlamento. Gracias a este artículo se aprobaron medidas que contaban con una fuerte oposición y protestas masivas en las calles, como el retraso de la edad de jubilación. Lo que algunos analistas se preguntan es: ¿Francia se está convirtiendo en un régimen autoritario?
Créditos imagen: Hubert de the