El gas demuestra que tu cuñado vota en contra de sus intereses

Te voy a demostrar de forma muy breve y con un ejemplo económico que las personas que votan en contra de sus intereses no son idiotas, sino que en realidad son víctimas del truco de magia más grande y perverso que jamás se haya inventado.

Si eres una persona de clase media y con más de dos neuronas ya te habrás dado cuenta de cuál es la ideología que defiende tus intereses y quién juega en tu equipo, aunque puedas tener algunas dudas a la hora de votar entre un partido y otro. No obstante ves como millones de personas votan a formaciones que legislan en contra de sus intereses como clase social y, te sorprende tanto como a mí, darte cuenta que personas cercanas a las que consideras inteligentes te decepcionan enormemente cuando hablan de política.

¿Pero son realmente imbéciles o estás tan convencido de tus ideales que no eres capaz de darte cuenta que cada uno tiene razón a su manera? Para todos aquellos que creen pensar por sí mismos les presento un saco de realidad:

En el mercado de gas natural hay dos tipos de tarifas: la tarifa de gas del mercado regulado llamada TUR (Tarifa de Último Recurso) y las tarifas del mercado libre (hay muchas).

La tarifa TUR es un 40% más barata que las tarifas de gas de Naturgy, Repsol, Endesa e Iberdrola, que son las que tienen la inmensa mayoría de clientes y un 8,5% más barata que las tarifas más baratas del mercado libre, cuya cuota de mercado es del 0,7% (no me creas, comprueba el precio aquí y las cuotas de mercado de gas aquí).

Es un hecho irrefutable que la tarifa de gas más económica es la tarifa TUR del mercado regulado. Sin embargo, ojo al dato, el 63,3% de clientes del mercado de gas están en el mercado libre, de los cuales la gran mayoría con tarifas mucho más caras. ¿Por qué sucede esto? Puedes pensar: “porque el servicio de atención al cliente es mucho mejor en las comercializadoras de gas del mercado libre”. Vale, pásate por el perfil de Trustpilot de Iberdrola, Endesa o Naturgy en el mercado libre, lee los comentarios y me cuentas. Facturas con montantes que no corresponden, reclamaciones sin resolver, tarifas mucho más caras que las prometidas por los comerciales, amenazas… Todo esto para descartar que la gente no elige una tarifa más cara por el servicio. ¿Entonces por qué la mayoría de clientes está en el mercado libre de gas? Bueno, podemos pensar que cada uno tiene su forma de pensar y hay que respetar que a los consumidores les gusta pagar más caro. Pero, ¿realmente les gusta pagar más por el mismo servicio? ¿Qué ha llevado a millones de españoles elegir una opción que les hace gastar 300 euros más al año?

La respuesta es muy sencilla. Manipulación. No todo el mundo tiene acceso a las mismas fuentes de información y los medios de desinformación tienen más incidencia en las personas vulnerables a la manipulación. La gente contrata una tarifa más cara, simplemente, porque a causa de la publicidad fraudulenta no sabe que la TUR es lo mismo pero más barata. Incluso es ofrecida por las mismas compañías que venden la libre a un 40% más cara.

Por esta misma razón hay gente a la que conoces que vota a partidos que defienden los intereses de las grandes fortunas, en lugar de votar por los de su clase social. ¿Y cómo es posible que la gente no sepa informarse mejor en una sociedad tan mediatizada y con acceso a información libre y gratuita? Esto sucede porque existen varios tipos de inteligencia. Alguien puede tener una gran inteligencia cognitiva o emocional, por ejemplo ser un ingeniero bioinformático pero no entender de política o no tener tiempo para leer tres periódicos al día y contrastar la información. Ya tienen bastante con pasarse ocho horas o más trabajando para poder sostener todo el sistema y después ocuparse de sus propios problemas. 

¡El mundo es una mierda pero hay esperanza! Aunque parezca que, una vez la gente siente los colores de un partido, ya no vuelve a reflexionar, los datos de la CNMC (Comisión Nacional del Mercado y la Competencia) muestra como poco a poco los clientes vuelven al mercado regulado, porque la pela es la pela, oye. Quizá algún día suceda lo mismo en la política y mucha gente decida votar para favorecer a su clase social. Los ricos ya velan (y muy bien) por sus intereses. ¿Y si la gente que nos rodea velara también por los suyos que son, al fin y al cabo, los nuestros? Porque la gran mayoría somos parte de la misma clase social y jugamos en el mismo equipo. No seas tonto o tonta, contrata la tarifa más barata y, si puedes, no consumas combustibles fósiles.

Créditos imagen: Hosny Salah

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